domingo, 31 de octubre de 2010
EL CASO DE LOS MINEROS CHILENOS: ¿RESCATE O SUJECIÓN?
A doce días del rescate efectuado a los 33 mineros chilenos, que durante 70 días vivieron atrapados en la mina San José de Chile, a setecientos metros de profundidad gran parte de la sociedad se pregunta por el sentido de este rescate. En su aspecto más humanitario el esfuerzo realizado por un equipo enorme de personas que pusieron lo mejor de sí, apoyados por tecnologías de punta, resulta loable y marca un hito en la superación de este tipo de problemáticas. Pero a partir del día después, cuando el objetivo primero sostenido por el miedo y la incertidumbre llegan a su fin comienzan a asomar cuestiones que se ubican en un lado diametralmente opuesto al de la gran epopeya.De aprovechar un éxito que se iniciaba con ribetes trágicos a esta otra situación de recrear una pintura de la nueva vida de estos hombres hay un largo camino. Mejor dicho, es un borde, una cornisa que apenas separa la bella y la bestia que porta toda la sociedad.Del miedo más primitivo hasta este paseo dado en premio por el mundo. Medallas de Bicentenario que el Estado Chileno les otorga como hacedores de una hazaña, siendo que de golpe pasaron de ser víctimas a héroesHoy la demanda realizada por 5300 millones de dólares a la empresa responsable por desidia en este accidente por parte de las autoridades chilenas ya nos está exhibiendo la otra cara de la moneda. Bién cierto es que no se escatimaron ni gastos ni esfuerzos para salvan la vida de estos 33 hombres. ( ¿Alguien hoy menciona la humanidad de estas personas sometidas a la desesperación, el hambre, el miedo y la incertidumbre? ¿Realmente podemos creer que estan siendo honrados en su dignidad, integridad, privacidad y acomodamiento que merecen o se los está tratando simplemente como trofeos de guerra?Hasta donde llega la sujeción por parte de un sistema cruel, calculador, que primerea los intereses políticos y económicos, diplomáticos y sindicales, internos y globalizados, cuando se trata de no dejar en el olvido la palabra rescate.Si ese fue el gran acontecimiento que marcó un antes y un después para muchos mineros en el mundo que hoy conocen que existe una posibilidad para el riezgo que generacionalmente han venido sosteniendo, no es para que la liberación los expulse nuevamente a otro submundo, que no es bajo tierra, que sobrevuela pero que mide fríamente la conveniencia o no de un simple batir de alas.En el tratamiento de esta continuidad habrá que saber capitalizar lo bueno y practicar la justicia de una reparación merecida, equitativa y solidaria, que se convierta en modelo para este tipo de actividades que hermana las riquezas y las pobrezas más extremas. Patricia Martínez Dufour
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